domingo, 26 de septiembre de 2010

Esta tarde de Otoño

me ha dado por recordar un lugar que se encuentra en la costa norte de Irlanda. Partiendo desde Belfast, a través de la carretera de la costa, atravesando pequeños pueblos y grandes extensiones verdes, llegamos a la llamada "Calzada del Gigante".



Esta "calzada" está formada por enormes columnas de roca negra, basalto, que tienen forma hexagonal, y también rocas con esta misma forma, que parecen los adoquines de una antigua calzada romana.




Su origen se debe a una erupción volcánica de hace millones de años, y al rápido enfriamiento de la lava, que fue lo que hizo que adoptaran esta forma.

Sin embargo, hay una leyenda que cuenta que, un gigante irlandés y otro escocés, eran enemigos y estaban siempre tirándose rocas el uno al otro, llegando a formar este camino sobre el mar, decidiéndose un día el gigante escocés a cruzar para vencer a su enemigo, pero la mujer del gigante irlandés (a quien si no a una mujer, se le podría ocurrir esto) sabiendo que su marido era más débil, lo disfrazó de bebé, así que cuando el escocés llegó y vio a ese enorme bebé se asustó pensando en cómo de grande sería entonces el padre, huyendo y pisando muy fuerte para hundir así el camino que les unía y que el otro gigante no pudiera alcanzarle jamás.









La verdad es que la formación rocosa de la "Calzada del Gigante" es muy interesante, aunque también lo son los acantilados que interrumpen la línea de costa, que no tienen nada que envidiarle.



viernes, 3 de septiembre de 2010

el tiempo pasa

El tiempo pasa, hace ya 3 años, pero parece que fue ayer. Durante mi estancia de un mes en Dublín, en 2007, descubrí este lugar...

Cerca de Galway, en la salvaje costa irlandesa se levantan estas enormes paredes de piedra oscura, que desafían mirando de frente al Océano Atlántico.
Con alturas de más de 200 metros, y con un recorrido de alrededor de 8 km, lleno de recovecos, entrantes y salientes al mar, estos acantilados son un lugar que sin duda merece la pena recorrer y, que te dejan sin habla, dándonos la oportunidad de sumergirnos en el sonido del mar rompiendo contra la roca, una melodía sin igual.
Nos damos cuenta aquí de la inmensidad que nos rodea, de la belleza que posee la naturaleza y de nuestra propia fragilidad frente a ella.

En irlandés, reciben el nombre de Aillte an Mhothair, que se traduce como "acantilados de la ruina", aunque más que una ruina son una auténtica maravilla.


¡¡Cuidado!! Hay que tener precaución en algunas zonas, sobre todo cuando hacen días de lluvia y viento... ya que es fácil hacer como el amigo de la señal...y el agua parece que está fría!!