domingo, 28 de noviembre de 2010

Ecología. Salvar el planeta. Qué ridiculez.


“Ecología. Salvar el planeta. Qué ridiculez.”

…Sabe de sobra que no sirve de nada luchar contra el inconsciente colectivo. Los tonos, los accesorios, los tejidos, los supuestos actos benéficos, los libros que se publican, la música que suena en la radio, los documentales de ex políticos, las nuevas películas, los abajo firmantes para los congresistas, los bonos que venden los mayores bancos del mundo, todo parece estar concentrado en una sola cosa: salvar el planeta. Se están creando fortunas de la noche a la mañana, las grandes multinacionales consiguen espacios en la prensa gracias a alguna que otra acción irrelevante en esa área, organizaciones no gubernamentales sin escrúpulos ponen anuncios en poderosas cadenas de televisión y reciben cientos de millones de dólares en donaciones, porque todos parecen absolutamente preocupados por el destino de la Tierra.

Cada vez que leía en el periódico o en las revistas a los políticos de siempre utilizando el calentamiento global o la destrucción del medio ambiente como plataforma para sus campañas electorales, pensaba para sí: “¿Cómo podemos ser tan arrogantes? El planeta fue, es y será siempre más fuerte que nosotros. No podemos destruirlo; si traspasamos una determinada frontera, nos eliminará por completo de su superficie, y seguirá existiendo. ¿Por qué no hablan de “no dejar que el planeta nos destruya”?”.
Porque “salvar el planeta” da sensación de poder, de acción, de nobleza. Mientras que “no dejar que el planeta nos destruya” puede conducirnos a la desesperación, a la impotencia, a la verdadera dimensión de nuestras pobres y limitadas capacidades.

El vencedor está solo



Pero sí que hay que hacer algo... tomar conciencia de que las cosas no están del todo bien.



miércoles, 24 de noviembre de 2010

Noviembre

Nadar de noche a oscuras
con la luna colgada de mi cintura.
Es lo que da sentido a esta locura,
que vuelvas a visitarme, mi luna lunera...
envolviéndome con la ternura de tus manos blancas
Y que el sol nos mire a escondidas,
se rompa la calma de este mar de caricias
que guardadas desgastan la dulzura de su alma apagada
recordando en silencio que sobre un muro me pintó
"magia es verte sonreír"

Pero es que nadie vio cuanto te quise,
ni cuantas veces te presté mis alas,
y traté de adivinar hasta cuándo duraría 
esta fingida felicidad...
Sabiendo que nada dura eternamente
ni siquiera la lluvia en Noviembre.