viernes, 15 de octubre de 2010

Cómo hacer de la pereza todo un arte

Tom Hodgkinson (“Elogio de la pereza”) no tiene freno a la hora de definir los placeres. Estas son las frases con que describe algunos de sus mayores logros hedonistas. La premisa principal es disfrutar plenamente.

  • Madrugar . “Los que se levantan pronto no son sanos, ricos y sabios. Normalmente son débiles, pobres y tontos. Son los sirvientes de los que se levantan tarde”.
  • Dormir la siesta . “Divide al día en dos mitades, para que cada una de ellas sea más soportable y agradable”.
  • Pasear. “Caminar lentamente puede parecer una pérdida de tiempo para un hombre de negocios, pero para un espíritu creativo es una actividad fertil”.
  • Sexo. Tomen nota: “El sexo de los vagos debería ser perverso, licencioso y lujurioso, lascivo y lánguido”.
  • Estar enfermo . “Cuando se está enfermo puedes liberarte de todas esas tareas irritantes que hacen que la vida sea a veces tan dura. Ni siquiera tienes que vestirte”.Por su parte, Alicia Misrahi (“Adictos a la pereza”) también adora la pereza y los pequeños placeres. Estas son algunas de sus ideas:
  • Trabajar . “Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos y si a los seis meses empiezan a caer como moscas, que rectifiquen y cambien la frase por la de ‘el trabajo es enfermedad’”.
  • Beber. “Es una actividad social que nos ayuda a relajarnos. El alcohol es para divertirse. Si bebes cuando estás triste seguramente que, pasado el primer momento de euforia y optimismo, te sentirás peor”.
  • Leer . “Cuando leemos algo especialmente interesante o cautivador, el mundo y sus penas pasan a un segundo término”.
  • Vivir en la cama . “El mayor placer es no levantarse y pasar todo el día en la cama. En ella se puede hacer todo lo que se puede hacer fuera de ella. ¡Y mucho mejor! 
  • Contemplación . La autora propone dejarse llevar viendo las estrellas, el mar, un cuadro, un paisaje... 

martes, 12 de octubre de 2010

Cuaderno de Viaje

* Del viaje, yo me quedo con... *

Me quedo “con la belleza de María y el ingenio de Carlos, una princesa noruega y un galán murciano que cautivan a golpe de cuerda vocal y de guitarra a lo largo de muchas veladas inolvidables. “Terraex” es su grupo de música, y de otra “Terra” es su genialidad. “ (Como veis, esto no soy la única que lo piensa, aunque sólo para hablar de ti necesitaría días, o meses).

Me quedo con  la increíble paciencia de la chef más andaluza y más dulce de toda Escandinavia… y con todo lo que has sido capaz de enseñarme en tan solo dos meses. Ya eres familia, y lo sabes. También, cómo no, me quedo con el descaro checo de mi peculiar compañero de fatigas, “Dobrý den tomate”.  Siempre sin olvidar esa magia italiana, el sonido que sacas de cada objeto, de cada momento, como tú solo sabes… percusión hecha persona.

Me quedo con el surrealismo de sus paisajes, que lo tienen todo.  Montañas con glaciares que mueren a los pies del mar, mostrando su impresionante belleza y un silencio sobrecogedor. Fiordos interminables que penetran el continente hasta perderse de vista y montañas que suben desde sus orillas, dejando la piedra al desnudo. Su costa interminable, con infinidad de islas, salpicada con casitas que a menudo tienen su propio embarcadero… Algo que hay que ver “con tus propios ojos”.

Me quedo con el desconcierto que producen sus interminables horas de luz, con ese sol que nunca deja de brillar, que hasta en el momento más oscuro de la noche, si buscas sus rayos estos te acaban iluminando.
Me quedo con la inmensidad de sus lagos, incontables, interminables… tan cristalinos que reflejan el cielo como si de un espejo se tratase. Me quedo también con la lluvia que rompe este espejo.

Me quedo con todo esto, y también con lo que aquí no nombro pero conservo en el recuerdo. 

Aunque al principio creía que “perdía un verano” en verdad he encontrado más de lo que podía esperar: he crecido, mejorado y buscado nuevos límites. Todo esto es lo que he aprendido de esta experiencia. Tengo la sensación de que vivimos con una limitación que nosotros mismos nos imponemos a la hora de plantearnos ciertos aspectos de nuestras vidas y ya va siendo la hora de soltar ese lastre innecesario. Somos capaces de conseguir más metas de las que nos imaginamos capaces, solo tenemos que quitarnos el miedo de encima.
Animo a todos a poner en práctica esa “locura” que tenéis en mente y no realizáis por miedo. El miedo es la mayor de las decepciones de la vida, y lo único que nos impide avanzar.



Como dice la canción: “Seguro que volveremos a vernos, que los corazones grandes hacen al mundo tan pequeño...”

martes, 5 de octubre de 2010

Jardín Zen

La finalidad principal del jardín zen es ofrecer un ambiente exterior propicio para la meditación. Esta última es la base del budismo zen y, para quienes creen en él, constituye el medio más importante para alcanzar la iluminación espiritual.
El centro de atracción tradicional del jardín es una roca o un grupo de rocas que ayudan al observador a abstraerse de su realidad cotidiana para concentrarse.

Las rocas, deben colocarse contra un fondo (como un pequeño patio trasero o un rincón del jardín) del que destaquen. El tamaño y la naturaleza del fondo son indistintos, pero su disposición debe producir el efecto de dirigir la mirada hacia el altar de rocas.


El aislamiento es fundamental para que el recinto quede libre de todo nexo con la vida diaria.



De la esencia del jardín Zen 
 Cuentan que un monarca, tras ver su nuevo ‘oasis’ de palacio, felicitó al jardinero diciendo: “Es el más hermoso de los que he visto, y esa roca es la más bella de todas”.
El jardinero entonces cogió la roca, ‘la más hermosa’, y la tiró al mar. El rey le inquirió y esta fue su respuesta: “Ahora todo está perfecto. Puede contemplarse en armonía. Como la vida, el jardín hay que verlo en su totalidad. Si la belleza de un solo detalle nos atrapa, el resto aparecerá como demasiado feo”. Eso rompe el equilibrio.